El muro

Entre Washington y Bruselas se está levantando un muro. No es de hormigón. Es regulatorio. Y los despachos europeos van a quedar de un lado sin que nadie les pregunte.

La semana pasada, el Pentágono canceló un contrato de 200 millones de dólares con Anthropic porque la empresa se negó a conceder derechos ilimitados sobre sus modelos de IA. OpenAI ocupó el hueco en cuestión de días.

Eso ya es noticia. Pero lo que vino después es más importante.

El gobierno de EE.UU. ha redactado nuevas directrices para proveedores de IA que quieran contratos federales. Tres condiciones. Primera: licencia irrevocable para usar los modelos con cualquier fin legal. Segunda: los modelos no pueden incorporar sesgos ideológicos —mencionan explícitamente diversidad, equidad e inclusión. Tercera, y aquí está la clave: los proveedores deben declarar si han modificado sus modelos para cumplir con regulaciones extranjeras. Mencionan la Digital Services Act europea.

Léelo otra vez. Washington quiere saber si tu modelo cumple con la normativa de Bruselas. Y lo trata como un problema.

Al otro lado, la EU AI Act será plenamente aplicable en agosto de 2026. Transparencia, gestión de riesgos, supervisión humana. No son sugerencias. Son obligaciones con sanciones.

Europa dice: los modelos deben cumplir nuestra regulación. Washington dice: si cumplen regulación europea, queremos saberlo —y puede que eso os descalifique. Los proveedores van a tener que elegir. O bifurcan sus modelos o priorizan un mercado sobre otro. La era del modelo único global se acaba.

Y esto afecta directamente a los despachos europeos. Trabajan mayoritariamente con herramientas construidas sobre modelos americanos: ChatGPT, Claude, Harvey, vLex. Hasta ahora, la preocupación era dónde residen los datos. La CLOUD Act ya planteaba ese problema. Pero esto es diferente. La pregunta ya no es dónde están tus datos, sino cómo se comporta el modelo que los procesa. Si el modelo que analiza tus contratos o redacta tus cláusulas ha sido calibrado para satisfacer las exigencias de Washington, ¿sigue siendo una herramienta neutral para el derecho europeo?

Es una pregunta de compliance.

Mistral AI es hoy la alternativa europea más competitiva a los grandes modelos americanos. Noxtua construye la primera Legal AI Factory soberana en Europa. Las piezas empiezan a existir. Pero no sustituyen todavía a un Claude o un ChatGPT en capacidad generalista.

Y la mayoría de despachos europeos sigue donde estaba: modelos americanos, infraestructura americana, cada vez más alineados con la política de seguridad nacional de otro país.

Hay un dato que debería quitarnos el sueño. Aunque no tengamos cifras exactas, el mercado estadounidense puede representar entre el 70 y el 80% de los ingresos de estos proveedores. Cuando tengan que elegir entre Washington y Bruselas, las cuentas hablarán por sí mismas. ¿Bifurcarán sus modelos? ¿Enviarán una actualización unilateral de sus términos y condiciones? ¿Europa les sancionará? ¿Qué alternativas tendrán los despachos?

Personalmente, creo y espero que bifurquen. De lo contrario, no digo que estemos en el lado malo del muro. Pero sí en el lado que regula sin construir. No tenemos LLMs propios a escala, no fabricamos chips, y como señalaba Pep Martorell recientemente, el borrador de Made in Europe que está sobre la mesa europea deja fuera, precisamente, el sector de la IA.

El muro ya se está levantando. Y nadie nos ha preguntado de qué lado queremos quedar.

Publicado originalmente en Substack: enlace

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