Las facultades de Derecho siguen formando abogados para un mundo que desapareció.
Nos enseñaron a memorizar códigos, redactar escritos eternos y a movernos en estructuras rígidas. Pero afuera, el mundo cambió: tecnología, datos, inteligencia artificial, clientes que exigen eficiencia… y nosotros seguimos discutiendo si el expediente digital es confiable.
El mercado pide algo más
Los abogados ya no solo resuelven problemas legales, sino que deben entender de negocio, tecnología y gestión. Sin embargo, las universidades siguen ignorando disciplinas clave como Legal Operations, automatización de procesos y análisis de datos.
La desconexión con la realidad
¿De qué sirve dominar el derecho si no sabemos aplicarlo en entornos digitales? ¿Cómo podemos asesorar empresas si no entendemos su tecnología? Los abogados que liderarán el futuro no serán los que mejor citen jurisprudencia, sino los que sepan conectar derecho, estrategia y tecnología.
No es el futuro, es el presente
La transformación ya está ocurriendo y quienes no se adapten quedarán fuera. Necesitamos formación que combine derecho con gestión, innovación y herramientas tecnológicas. Porque el cliente ya no paga por horas de doctrina, sino por soluciones rápidas y efectivas.
Es hora de preguntarnos: ¿estamos formando abogados para el pasado o para el mundo que ya vivimos?
Buen artículo de Alejandro Urueña y Maria Taboada (léelo aquí)