Légora, Harvey y un reto europeo

La apertura de una oficina en India por parte de una empresa europea de IA jurídica me lleva a una reflexión más amplia sobre un problema estructural que Europa arrastra desde hace tiempo.

Hasta aquí, nada especialmente sorprendente.
La expansión internacional forma parte natural de la estrategia de cualquier empresa tecnológica que aspira a escalar. India, además, se ha convertido en un polo clave de talento técnico y jurídico.

Lo que me llama la atención es otro aspecto.

Légora se fundó en 2023; Harvey, en 2022. Ambas han crecido rápido y ambas han sido financiadas por capital riesgo. Y aquí aparece un patrón que no es anecdótico: la práctica totalidad de ese capital es estadounidense.

Este dato no dice nada malo de Légora ni de Harvey. Al contrario: dice mucho de su atractivo. Pero sí señala un problema estructural europeo que va más allá de la IA jurídica.

Europa sigue teniendo enormes dificultades para financiar la fase de crecimiento de sus empresas más prometedoras. La fase en la que una empresa necesita capital paciente, ambicioso y estratégico para competir globalmente sin verse obligada a trasladar sus centros de decisión.

Cuando ese capital no existe, o no existe con suficiente profundidad, las empresas hacen lo que deben hacer: salir a buscarlo fuera.

Este movimiento no es trivial. Supone que muchas de estas empresas se ven obligadas a trasladar, total o parcialmente, sus centros de decisión.

En el actual contexto de tensión geopolítica, Europa ya no puede seguir permitiendo esto.

El debate va de capacidad estratégica y en última instancia, de competitividad.

Europa pierde competitividad cuando no es capaz de sostener, financiar y retener empresas en sectores clave como el tecnológico. La IA jurídica no es solo una “legaltech más”: es infraestructura de eficiencia orientada a la mejora de la productividad y la competitividad, exactamente lo que más necesitan hoy las empresas europeas. También las del sector jurídico.

Los problemas de Europa no se reducen al capital riesgo. Tienen muchos otros vértices, regulación, fragmentación de mercado, energía, defensa, tecnología. Pero el VC de calidad en fase de crecimiento es uno de los cuellos de botella más visibles y urgentes.

Si Europa quiere que, llegado el momento, la elección entre soluciones equivalentes pueda incluir también una opción europea sin complejos, el trabajo empieza mucho antes: en cómo se financia, se acompaña y se gobierna el crecimiento de sus propias empresas.

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